rear una cartera de inversión es un gran primer paso, pero muchas personas creen que, una vez hecha, ya no hay que volver a mirarla. En realidad, una cartera no es algo fijo: con el tiempo, los mercados cambian, tus inversiones crecen a ritmos distintos y tus objetivos personales pueden evolucionar. Por eso es importante revisar y ajustar tu cartera de forma periódica, sin necesidad de convertirte en un experto ni pasar horas analizando gráficos.
En este artículo te explicamos cómo hacerlo de manera sencilla y sin complicaciones.
¿Por qué es necesario revisar tu cartera?

Con el paso del tiempo, algunos activos suben más que otros. Esto hace que la distribución inicial de tu cartera se desajuste. Por ejemplo, si empezaste con un 50 % en acciones y estas suben mucho, puede que ahora representen un 65 %. Esto significa más riesgo del que tenías previsto.
Revisar la cartera te permite:
- Mantener el nivel de riesgo adecuado
- Proteger ganancias
- Detectar inversiones que ya no encajan contigo
- Evitar decisiones impulsivas en momentos de volatilidad
¿Cada cuánto tiempo conviene revisarla?
Para la mayoría de inversores principiantes, una o dos revisiones al año son suficientes. Revisarla con demasiada frecuencia puede llevar a tomar decisiones emocionales y aumentar costes por comisiones.
También es recomendable revisarla si ocurre alguno de estos cambios:
- Modificación importante en tus ingresos
- Cambio de objetivos (por ejemplo, ahorrar para una vivienda)
- Aumento o reducción de tu tolerancia al riesgo
Paso 1: Comprueba la distribución de tus activos

Lo primero es ver cómo está repartido tu dinero entre los distintos tipos de inversión:
- Acciones
- ETFs
- Fondos de inversión
- Bonos
Compáralo con la distribución que tenías pensada al crear tu cartera. Si la diferencia es pequeña, no hace falta actuar. Si se ha desviado mucho, puede ser momento de ajustar.
Paso 2: Evalúa el riesgo real de tu cartera
Pregúntate con honestidad:
- ¿Dormiría tranquilo si el mercado cae un 10 % o 20 %?
- ¿Sigo cómodo con la volatilidad actual?
Si la respuesta es no, quizá tu cartera tenga más riesgo del que puedes asumir. Ajustar no significa vender todo, sino reducir exposición gradualmente a los activos más volátiles.
Paso 3: Rebalancea de forma sencilla
El rebalanceo consiste en volver a la distribución original que se adapta a tu perfil de riesgo.

Ejemplo sencillo:
Si tu objetivo era:
- 60 % acciones
- 40 % bonos
Y ahora tienes:
- 70 % acciones
- 30 % bonos
Puedes:
- Aportar nuevo dinero solo a bonos
- O vender una pequeña parte de acciones y reforzar bonos
Para principiantes, suele ser mejor usar nuevas aportaciones en lugar de vender, para evitar comisiones e impuestos.
Paso 4: Revisa costes y comisiones
A veces, el problema no es la inversión, sino el coste. Comprueba:
- Comisiones de gestión
- Costes por compra o venta
- Productos que ya no ofrecen buen equilibrio coste–beneficio
Reducir comisiones puede mejorar tu rentabilidad a largo plazo sin asumir más riesgo.
Paso 5: No ajustes por emociones

Uno de los errores más comunes es cambiar la cartera por miedo o euforia. Las caídas del mercado son normales, igual que los periodos de crecimiento.
Antes de hacer cualquier ajuste, pregúntate:
- ¿Ha cambiado algo en mis objetivos o perfil de riesgo?
- ¿O solo estoy reaccionando a las noticias del momento?
Si es lo segundo, lo mejor suele ser no hacer nada.
Errores frecuentes al revisar la cartera
Evita estos fallos habituales:
- Revisar la cartera cada semana
- Cambiar toda la estrategia por una mala racha
- Intentar “adivinar” el mercado
- Copiar carteras ajenas sin entenderlas
Conclusión
Revisar y ajustar tu cartera de inversión no tiene por qué ser complicado. Con una revisión periódica, una distribución clara y decisiones basadas en tu perfil de riesgo, puedes mantener tu cartera alineada con tus objetivos sin estrés ni prisas.
La clave está en la disciplina, la simplicidad y la paciencia. A largo plazo, ajustar con cabeza suele ser mucho más efectivo que reaccionar por impulso.
